El Ciclón superó 2-0 al Cuenca por lo tantos de Romaña y Tripichio en un buen segundo tiempo, tras un flojo comienzo. 4/6 puntos en el arranque de la copa para los del profe Álvarez.
Por la segunda fecha de la CONMEBOL Sudamericana, y en el Estadio Pedro Bidegain, San Lorenzo se medía ante el Deportivo Cuenca de Ecuador. Luego del empate en Rosario del fin de semana, el técnico Gustavo Álvarez introdujo dos variantes (entre ellas una sorpresa). La vuelta de Tripichio tras la sanción y el debut como titular de Matías Hernández en lugar de Rodríguez y Auzmendi.
Apenas pitó el árbitro Herrera, San Lorenzo jugó la pelota al costado, hubo un rápido centro y remate desviado de Cuello. Un comienzo esperanzador, pero que terminó siendo un espejismo ya que el rendimiento fue decayendo. De hecho, no hubo un real peligro sobre el arco visitante salvo un cabezazo de Tripichio que fue la chance más clara. Luego hubo otra de cabeza de Cuello que se fue por arriba y poco y nada más. El equipo estuvo demasiado lento con la pelota y el juez venezolano muy detallista para no agilizar nunca el juego. Es cierto que Cuenca tampoco generó peligro, pero fue más por ineficacia propia que virtud de la defensa azulgrana que (hay que decirlo) no pasó sobresaltos. El nivel del doble 5 Insaurralde-Abrego fue flojo y la apuesta por el juvenil Hernández no funcionó. Sin goles nos fuimos al descanso.
De arranque, salieron los mencionados Matías Hernández y Gonzalo Abrego y en su lugar entraron Auzmendi y Gulli. La idea fue tener más peso ofensivo con dos delanteros y tratar de agilizar el juego en la mitad ya que el 10 de San Lorenzo ingresó a jugar por el medio acompañando a Insaurralde en la mitad de cancha. Esto no funcionó y rápidamente el técnico metió mandó de nuevo: adentro Reali y Ladstatter y afuera Barrios y De Ritis. Esos cambios sí funcionaron y le dieron más velocidad al equipo por la izquierda que fue por donde llegó la apertura del marcador: pasado el cuarto de hora, desde una muy buena ejecución de Reali en un córner, llegó Romaña que se liberó de la marca y de cabeza marcó el 1 a 0 para el delirio de todo el Bidegain. Rápidamente, el equipo no se conformó con la ventaja y buscó y encontró el segundo tras una triangulación Ladstatter, Gulli y Reali quien desbordó y tiró un centro atrás perfecto para la entrada de Tripichio que de primera y cruzado la puso junto al palo para firmar un verdadero golazo, a los 27 minutos del complemento. Si bien se manejó más y mejor la pelota con la ventaja amplia, sobre el final pesó un poco el partido y el Cuenca tuvo algunos remates que pasaron cerca para tratar de descontar pero siempre dio la sensación de que era un final tranquilo para el Ciclón. Un equipo que debe descansar y a partir de mañana pensar en lo que viene: Vélez Sarsfield en cuatro días, también en condición de local.
