San Lorenzo volvió a ganar con goles de Vietto y Cuello.
Todo a favor. Desde el gol tempranero hasta, quizás, el peor equipo del inicio del campeonato, que llegaba al Bidegain con 4 de 5 perdidos y apenas un empate. Pero hay más, porque hasta desde lo físico, los nombres y los errores no forzados, Estudiantes facilitó las cosas. Y en esto radica, para mí, la poca astucia de un San Lorenzo que jugó el primer tiempo al tranquito, porque no parecía haber enfrente un peligro contundente. Pero la realidad es que si tenés la chance de ganar un partido justificadamente (sería el primero del torneo), no parece inteligente dejarla pasar. Los de Ayude ganaban antes del primer minuto por una especie de contra que protagonizaron Tripichio (en la recuperación), Cuello (pivoteo), Rodríguez (muy buena pelota al espacio), De Ritis y Vietto, que definió fenómeno el muy buen centro rasante del uruguayo. La jugada fue impecable, pero después el equipo casi no llegó en toda la primera mitad. Corridas y apiladas de Cuello, algún intento de asociación de Vietto o Ladstatter, pero sin mayores riesgos para el rival. Me quedó la impresión de que no hubo real decisión de buscar el 2-0 y hasta por planificación parecía necesario, pensando en el partido del martes y empezar a rotar jugadores. Agregado a esto, la tarde en el Bajo Flores no era sofocante, al punto que el árbitro ni cortó el partido para tomar agua. El equipo cordobés amagó a sacar un par de contragolpes, pero lo cierto es que los volantes no apoyaban bien a los atacantes propiamente dichos. Del lado azulgrana, Vietto aprovechó mejor que Ladstatter su oportunidad como titular; al proveniente de Mendoza, en tanto, parece sentarle mejor la posición central. La vuelta de Romaña, por supuesto, mejoró la defensa en duelos aéreos y en el hombre a hombre.
La segunda mitad puso a Reali en cancha, en reemplazo de Rodríguez, a quien se observó con hielo en una de sus piernas; en la visita, tres modificaciones (con salidas de Rosané y Garnerone, que habían sido bastante protagonistas) para sacar un defensor y sumar un volante. Esto último se verificó rápido en el juego y Estudiantes empezó a mover mejor la pelota, fundamentalmente con más gente disponible. El partido dejó de ser cómodo y a los 7’ estuvo cerca del empate el conjunto verdolaga. Pasados los 15’ los DT hicieron más cambios: el cuarto del visitante y Cerutti-Perruzzi en El Ciclón (se fueron Abrego y Vietto). Lo extraño es que segundos antes los que salían era Tripichio y Ladstatter; entonces el 7 se ubicó en una posición libre o central. El partido se puso decididamente incómodo para San Lorenzo y, en la mitad exacta de los 45’ finales, Gill se mandó un atajadón fantástico a la salida de un córner. Gulli reemplazó a Ladstatter a los 25’ y se dio el enroque con Cerutti. Los de Ayude perdieron por completo el control del juego y la pelota. En este sentido, Gulli ayudó al equipo para descansar con tenencia, cuando las piernas del rival empezaron a escasear y aparecieron algunos espacios. Y a falta de 6’, justamente, se juntaron Cuello y Gulli para armar un golazo que fue el 2-0 y final del asunto. El 9, el mejor de todos los nuestros siempre.
Lo mejor son los 3 puntos, pero lo segundo importante es, en mi opinión, la factura del 2-0: por fin una jugada bien concebida. Hasta ese momento mi título era “Ráfaga de 3 puntos”, pero bienvenido el fútbol y la buena entrada del 10. Fundamental triunfo para acomodarse y esperar pasado mañana a Instituto.
