Papeles quemados

San Lorenzo hizo una paupérrima actuación y perdió el clásico por la mínima.

El primer tiempo de San Lorenzo en el Ducó no distó mucho de lo visto en las anteriores presentaciones, esto es: un equipo al que le cuesta un montón armar jugadas de peligro, manejar la pelota y, en los finos números, pastearle al arquero rival. Ya son muchos periodos de 45’ en los que se anota apenas un tiro al arco. Y la tarde de Parque Patricios no fue la excepción, pues en todo el primer tiempo San Lorenzo tuvo el tiro que Cuello puso en órbita, tras la pelota que bajaron en el segundo palo a la salida de un córner y, casi en la última, el tiro libre de Gulli. Son números muy pobres, ninguno consecuencia del juego; ambos propiciados de balones detenidos. El 10 otra vez pesó poco y el claro fundamento rápido de esto es el primer cambio de Ayude para el inicio del segundo tiempo. Huracán tiene poco, al menos en comparación al año pasado, o nada: ganas y ver qué pueden hacer los morochos de arriba; Gil que es inteligente para manejar partido y pelota parada, el 6 y el arquero. Ya está, no tiene más. Pensemos que, aún con la vuelta de Martinez al banco, empezó el partido con 2 puntos de 9. Con esto, el Globo arrimó un partido de veces sin mayores luces. 

Huracán se puso 1-0 a la salida de un lateral: centro al medio del área y Caicedo le ganó el duelo a Herrera en el aire. A mi gusto, floja respuesta de Gill. En 5’ había que repensar cómo ser mucho más agresivo porque hasta entonces lo hecho por los de Ayude fue absolutamente inofensivo. Ya estaba en cancha Goyo por Gulli. Y entonces, sin que el rival te supere en casi nada, otra vez en desventaja como con Lanús. Vietto por Ábrego antes de los 20’ y Herazo por Cerutti a los 25’. La impresión es que San Lorenzo corre los partidos de atrás con los planteos de Ayude. Dicho de otra manera, la propuesta inicial no está funcionando. Cuando no teníamos nada, armó bien con lo que tenía, innegable, y potenció jugadores; ahora, con poco trabajo de los nuevos, parece no encontrar el 11 inicial. A los 36’ Herrera quiso confiar en un árbitro que siempre nos tira al bombo y casi concede el 2-0; para nuestra suerte, Bisanz la tiró a la quema. Hernández con la pelota en los pies no viene jugando bien y puede ponerte más nervioso que Falcón Pérez. El partido prácticamente no se jugó en sus últimos 10’ y ahí es cuando tienen que ser un poco más pillos los jugadores; el final del partido los desbordó a Herrera y López. 

Amén del resultado, San Lorenzo no tuvo ideas, plan ni forma alguna para ir a buscar el resultado. Fueron apellidos novedosos a la cancha. Herazo regalando fouls innecesarios en el descuento, en la falta de astucia citada a anteriormente. Perruzzi no ayuda en la materia y entre cortes y las últimas ventanas, San Lorenzo se limitó a tirar la pelota para arriba. Falta mucho trabajo, por los tiempos lógicos de las llegadas sobre el final del libro de pases, pero también faltó temple, inteligencia y, por lo visto, un librero claro a seguir. Dos perdidos, dos ganados: escasea equilibrio y ataque.