San Lorenzo pisó en falso en su debut y perdió 2-3 con el campeón sudamericano, Lanús.
Muy olvidable el partido de ayer que protagonizaron, en su gran mayoría, los intérpretes que Ayude eligió para la fecha 1. La foto del primer tiempo deja mucho espacio para la preocupación y convengamos en que lo digo por lo que duraron estos 90’; cada mención o comentario que siga aquí no es una sentencia definitiva, ni tirarse contra los juveniles y varias tribuneadas del estilo que se escuchan por estos días en la cancha. El primer tiempo de Rodríguez Pagano y Gulli fue de malo a pésimo: el lateral cada vez que jugó por los puntos mostró un nerviosismo muy alto y del que se esperaba sea la manija, erró mucho y apareció poco. Reitero, hago mención a los primeros 45’. El 10 pateó mal cada pelota parada y regaló una contra que no fue gol de milagro; Teo, en tanto, equivocó casi todos los pases. Los otros dos que destacaron por bajísimos rendimientos fueron el capitán Hernández y Reali. Lo de Tonga fue una sorpresa porque había vuelto muy bien de la lesión, pero fue el principal responsable de, prácticamente, la totalidad de las situaciones de gol que tuvo Lanús en la primera mitad. Lo de Reali es una desilusión en continuado, no queda mucho por decir: no aporta soluciones. Así las cosas, el flanco izquierdo de la defensa dejó mucho que desear y la dupla Romaña-Herrera salió mucho mejor parada. Tonga perdió la espalda en el 0-1 y, no es clara la imagen, parece ser también el que pierde a Izquierdoz en el 0-2. Y la verdad es que en el 1-3 también llega la pelota a su posición, pero los que habilitan la llegada de Moreno son los defensores del otro lado. Lo de anoche de San Lorenzo en las coberturas y el retroceso deja preocupación.
El segundo tiempo mostró otra impresión del equipo, al menos, de cara al arco rival y en orden a la actitud. Con todas las dificultades que tiene para llegar al gol, dispuso de varias situaciones. Sin embargo, el miedo o falta de confianza (quizás madurez y calidad, en ciertos casos) que tienen todos los jugadores, a excepción de Cuello, al momento de terminar una jugada de gol es lo más complicado que tuvo el equipo ayer para mí. Porque no fue tanto como el partido en La Fortaleza, en el que San Lorenzo fue superior siempre y lo golpearon en jugadas puntuales, pero sí hubo nuevamente varias oportunidades para marcar en el arco rival. En la enumeración incluyo también el primer tiempo: Tripichio por arriba del travesaño (taco de Cuello), la última que le queda picando a Cerutti y no patea, Gulli por arriba del horizontal en pared con Cuello, la que le queda mansa en un rebote a Ladstatter y le da mordido, otra de Gulli casi en el vértice del área chica para su perfil y sin marca. Seguramente me olvide de alguna otra, pero todas coinciden en esa tibieza y falta de fuego. Las definiciones de San Lorenzo son el primer mate de un termo que ya está frío y anticipa que todo lo que sigue no va a estar bueno.
Tuvo el ímpetu para siempre seguir en partido y lo arrinconó a Lanús, para señalar algo positivo. Pero sin capacidad de definición vamos a tener que generar muchísimo, para embocar un par. El 10 levantó en el complemento con más participación y actitud. Cuello fue el mejor por mucho en la comparación con los demás. El paraguayo respondió en un par, Tripichio hizo un partido correcto y Cerutti generó muchas faltas, más un par de tarjetas. El aporte del 7 es ese y algún desborde con centro de pelota en movimiento, porque los córners y tiros libres los cobra muy mal. Perruzzi quita, siempre está bien ubicado y es muy útil, pero tiene que dejar de hacer fouls innecesarios.
El DT se mostró visiblemente molesto en el borde del campo y en la conferencia. En su modo cordial y mesurado, dio a entender que no lo jodan más con el posible desarmado de un equipo con muy pocas piezas y algunas, metafóricamente, que parecen de otra marca para completar algunas que se perdieron en un juego de mesa. El sinsabor de un estreno fulero contra un equipo que es la bestia negra del siglo XXI para El Ciclón. El 2026 da revancha rapidísimo, pero a este San Lorenzo le falta tiempo de trabajo y ensamblaje. A seguir.

