Gustavo Álvarez es el nuevo técnico de San Lorenzo y engrosa la lista del siglo XXI.
Dando por sentado que el año recién empieza, la cuenta da 35 técnicos en 25 años. Y sin ser muy rápido para los números, pensando en los campeones o quienes tuvieron campañas protagonistas que duraron dos años en promedio (Pellegrini, Insúa, Ramón, Russo, Pizzi, Patón, Aguirre), el número se va un poco al diablo; también algunos de los que nos sacaron del pozo (Biaggio, Gallego Insúa). La cilcotimia y falta de una línea clara en juveniles que tenga un correlato en el primer equipo, cosa que obviamente debería bajar desde una dirigencia seria, quedó muy evidenciada en la última elección del flamante Gustavo Álvarez.
En un día importante como país, se presenta a quien deberá comandar los destinos de un año copero y que, en palabras del actual presidente, no era el plan A. No importa, que le vaya espectacular. El tema de este comentario es otro: basta de improvisación, mejoremos los procesos de selección, corten los lazos con representantes por una tajada de la torta. Cuiden al club de los Ruggieri, Asad, Guede, Dabove, Soso, Montero, Troglio y otros varios que se incendiaron por un cargo para el que no estaban preparados.
Si vamos a la última década, el ratio es peor: son 17 técnicos y no hay club que aguante tanto contrato en simultáneo. Lo que han logrado las últimas lamentables administraciones del club es que los técnicos no quisieran venir a un gigante como San Lorenzo.
