Huracán se llevó el clásico 2-0, con un doblete de Caideco, tras 25 años en el Bidegain.
Los dirigidos por Martínez fueron más en igualdad de condiciones y mucho más tras la estúpida expulsión de Gill cuando el 9 ecuatoriano puso el 2-0 y provocó a la gente de la popular local. Todo lo que los jugadores no demostraron con la pelota en los pies, o ganando las divididas, fueron a ofrecerlo en la popular venta de humo. Y tras esa jugada que ponía las cosas muy difíciles, 10 contra 11 fue imposible. Pero por lo mal que juega San Lorenzo y asume los partidos: sobrados ejemplos de equipos que con inferioridad numérica llegaron al empate, o directamente dieron vuelta el resultado. Pero este equipo no tiene calidad y, al parecer, tampoco mucha guapeza. Fueron 25’ de un envión que no pasó de espejismo: con un Gulli que parecía que haría la jugada de su vida, pero nunca la terminaba. Cuello y Auzmendi preocupando a la última línea visitante, sí, pero con el correr de los minutos los de Parque Patricios se impusieron y el primer tiempo se terminó jugando con sus condiciones. Y en tres pelotas perdidas por San Lorenzo, cuyos volantes tienen evidentes problemas de control y manejo, el Globo preocupó a la última línea. Y en la última cayó el 1-0. El equipo de Gorosito, que realmente todavía no sabemos cuál es porque jugó apenas 4 partidos (5 con el de Copa Argentina), tiene un patrón: no aprovecha las pocas oportunidades que genera (como hoy, como con Lanús) y después concede mucho al rival.
De Ritis, que había sido amonestado al minuto de juego, fue reemplazado por Pagano, que en la primera cobertura falló y casi llega el segundo de Huracán. Pero San Lorenzo nunca tuvo actitud para ir a buscar el partido y revelarse contra el resultado adverso. Y cuando pasó todo lo antes contado del segundo gol y la posterior expulsión, todos supimos que el partido estaba terminado. Y si no fue goleada en contra fue por el travesaño, por el atajadón de Devecchi y algunas malas terminaciones quemeras. Pipo puso a Del Prete y Rattalino: el primero parece poder llegar a generar algo, mientras que el juvenil jugó muy mal y regala la contra que termina en el 2-0. Así y todo, San Lorenzo pudo descontar con alguna de cabeza o aproximaciones llenas de rebotes. Poca actitud, escasísimo juego. Amor y Córdoba muy flojos, Arboleda aprobado. Al 10 siempre le faltan 5 para el peso, Río debutaba y Tripichio no da la talla para ser el capitán de San Lorenzo. Está muy bajo Cuello y este equipo depende mucho de sus espasmos de inspiración.
Dolorosa derrota y pocos signos vitales por parte del equipo y el cuerpo técnico porque, llamativamente, no intentó cambiar nada para jugar el último tramo del partido. Dentro de 6 días, de nuevo en casa, jugamos con Unión. San Lorenzo tiene que cambiar radicalmente.
