San Lorenzo metió un porotazo en Vicente López con el cabezazo de Auzmendi para ganar 1-0 ante un anfitrión durísimo.
La primera mitad de la noche en Vicente López se partió al medio: claro mejor arranque del local, presionando en todos los sectores y muy coordinadamente, y últimos 20’ favorables a los de Álvarez, que se acomodaron mejor a partir de la ventaja. Tardó mucho en entrar De Ritis en partido y San Lorenzo lo sufrió; desbordado y manejando mal la pelota. Del otro lado se pareció siempre: Herrera y Tripichio, más ocasionalmente Gulli, nunca pudieron cortar los centros o desbordes de Silva, Zapiola o Retamar. De entro los santos, Reali siempre amenazante y con un muy buen córner para el cabezazo genial de Auzmendi que se desprendió de su marca y la colgó en el ángulo. Chispazos de Gulli y Cuello, Auzmendi se perdió una muy clara en la que define con pifia pero no se alcanzó a percibir si el defensor le mueve la pelota antes. Platense llegó mucho y por momentos la última línea estuvo muy cerca de Gill. En los últimos minutos el Calamar bajó en intensidad y coordinación. Álvarez se fue al descanso con la necesidad de mejorar la cobertura del pasillo que fue el corredor de Tripichio y Herrera.
Hernández por Cuello, en lo que después se informó que era una sobrecarga, de movida para no abrir ventanas (Platense también hizo lo propio en el lateral derecho). Platense con la obligación de ganar para tratar de meterse en los 8 de arriba se hizo cargo del protagonismo de nuevo. A los 8’ Gill encontró lo que era el empate y a los 16’ Hernández se animó a tratar de colocar un rebote que capturó en zona de enganche. Llegando a los 20’ ya Gulli parecía ahogado y se equivocó más de una vez en el manejo de la pelota. Reali fundió y Álvarez lo metió a Gregorio, al tiempo que el local refrescó con un par de jugadores. El ingreso de Goyo en el carril movió a otros dos apellidos en el parado (a mi gusto, errado enfoque por lo que le cuesta la marca a Rodriguez y lo mucho que venía Platense por ese sector): Gulli arriba por izquierda y Tripichio al lado de Insaurralde. Pisando los 30’ las amonestaciones de Romaña y De Ritis metían miedo en cada duelo. Barrios reemplazó a Gulli. En ciertas jugadas los juveniles de San Lorenzo exponen su inmadurez y algún rasgo de confianza para terminar jugadas o evitar errores no forzados en el aspecto defensivo. Llegando a los 40’ Platense lo tuvo tres veces y San Lorenzo necesitaba que le achicaran el partido como los argentinos los finales de mes en la billetera. Gill agarró y sacó varias; costó entender la entrada de los auxiliares a 1’ del final. Romaña otra fiera. San Lorenzo no pudo sostener la pelota desde los 38’ hasta los 51’ que hizo jugar Mastrangelo. Pero Tripichio fue todo lo inteligente que no fue Merlini en la última. Y entonces ganó El Ciclón a puro sacrificio y con una vuelta de llave en el arco de Gill, que otra vez cantó “ceeeeeeero”.
Triunfo de 9 puntos por los 6 que dejaron pasar Defensa e Independiente. A la espera de lo que suceda en el resto de la fecha, fin de semana para disfrutar y pensar en Santos con más descanso mental. Y no quedan muchos de los que nos eliminaron en la final con Miguelo, pero fue una pequeña revancha. ¡VAMOS CICLÓN!
