Por la segunda fecha del campeonato, el Ciclón venció al Lobo por la mínima con tanto del colombiano Herazo en el complemento. Triunfo más que necesario para Boedo.
En la tarde-noche mendocina, Boedo arrivó al Estadio Víctor Antonio Legrotaglie para visitar a Gimnasia y Esgrima que hacía su presentación en condición de local en la Primera División tras más de cuatro décadas. Para ello, y tras la derrota en el debut ante Lanús, Damián Ayude metió un cambio en el 11 inicial y fue la salida de Reali para darle la oportunidad a Manuel Insaurralde con cambio de esquema mediante. Y en el banco, a pesar de que se llegaron a levantar todas las inhibiciones, no figuraba ninguna de las incorporaciones que se sumaron al Ciclón en este mercado de pases.
En cuanto al partido, lo arrancó mejor el conjunto local que, sin ser claro dominador, logró inquietar al arco rival más por fallas de la defensa azulgrana que por mérito propio. Antes de los 15’ tuvo dos: pérdida infantil en defensa de Cerutti y Herrera que terminó en un remate de fuera del área que tapó muy bien Gill abajo. Y otra falla del lateral ante Lencioni en la banda derecha, le posibilitó al ex Belgrano rematar fuerte al primer palo y exigir nuevamente al arquero paraguayo. A los 20’ fue amonestado el propio Ezequiel Herrera. ¿De San Lorenzo? Poco y nada. Una contra que Insaurralde no llegó a habilitar al Pocho que se iba mano a mano contra Rigamonti y una sola buena jugada colectiva a los 38’ que culminó Herrera con un centro a media altura que nadie pudo empujar. La única “polémica” fue una patada al ojo de Santiago “Mortadela” Rodríguez a Perruzzi en la que Penel no sacó ni amarilla. Hablado de ello, ‘Nacho’ perdió una pelota en la mitad y tuvo que cortar con falta, acción por la cual él sí vio la tarjeta. Por lo que sin ningún tiro al arco, se bajó el telón de la primera parte.
En el entretiempo no hubo cambios planteados por Ayude, a pesar del flojísimo rendimiento del equipo en general en todas las líneas. Y a pesar de que el primero no fue gran cosa, el segundo tiempo arrancó aún peor. Casi sin llegadas (de ningún plantel) y con un juego muy cortado. A los 13’ hubo un remate entrando al área del delantero del conjunto mendocino Simoni pero se fue tocando el ángulo delantero la parte de la red que no suma. Lo más “significativo” en el juego fueron los cambios que terminaron siendo determinantes. A los 15’ salieron Insaurralde y Gulli de flojas actuaciones e ingresaron Rattalino y Ladstatter. Pero el quiebre fue la entrada de Diego Herazo por Ezequiel Cerutti. Ya que durante la última parte del juego el Ciclón jugó decididamente con dos delanteros. Y por ellos vino el gol: aguante, desborde y centro de Cuello (¿quién sinó?) y la empujó en el área chica el colombiano Herazo. Una diferencia VITAL en un partido chato y que sobre el final se notó mucho el cansancio de ambos planteles y la cancha pesada bajo la lluvia. Casi no hubo acercamientos a gol ni de Gimnasia ni de San Lorenzo, por lo que el final del partido llegó y fue de gran alivio para Boedo que logró sumar su primer triunfo del año.
Ahora, por la tercera jornada del Torneo Clausura, el Ciclón recibirá a Central Córdoba en el Nuevo Gasómetro el sábado desde las 17:30 horas.
