“Me acuerdo que tenía mucha tensión porque salga todo bien”

Sin minutos, desconocido, vino a tapar un bache solo por dos meses y un día como hoy hace siete años, debutaba un tal Sebastián Torrico por Copa Argentina en el arco de San Lorenzo para no dejarlo nunca mas.

San Lorenzo se presentaba en el estadio de Platense y enfrentaba a Morón por los 16avos del certamen argentino. Sonaba la gloriosa en la tribuna colmada, un día de semana, a nadie le importaba jugaba el ciclón y había que ganar. Para el rival era la final de la Champions y con justa razón, estaban enfrentando a uno de los equipos mas grandes del continente.

“Me acuerdo que tenía mucha tensión Porque salga todo bien” , había declarado en alguna entrevista junto al plantel de San Lorenzo de América radio. Además recordó la presión de representar a Boedo y repasó: ” había confiado mucha gente en mi y yo no venía jugando ni en Mendoza” . Demasiados condimentos para debutar en un grande .

Repasando el anegdotico partido, los 90 minutos fueron simples remates de larga y media distancia que el arquero con la dorsal 12, supo encontrar y controlar fácilmente.” Es bueno el arquerito” comentaba un plateista que a la distancia nunca imaginó el futuro de quien estaba alojado bajo los tres palos.

Entre nervios y aliento el partido finalizo pero también llegaban los penales y nadie lo sabría, pero en aquella noche en Saavedra, nacería una leyenda. Remate de Mesera y el cóndor con suma tranquilidad la despejaba con su ala izquierda a mano cambiada y mientras los purretes en la popular cantaban y festejaban, los disparos desde los doce pasos seguían su rumbo .

Vila se anticipo al remate y Torrico, como quien hace su trabajo todos los días, atajo el segundo penal de la noche, sin inmutarse, sin una sonrisa en su cara, sin mostrar una mueca, solo absoluta seriedad. Claro, el resto tenia que hacer lo suyo pero los nuestros también se equivocaron, situación que  le puso más suspenso a la noche. Tenia que ser tranquila, pero es San Lorenzo .

Como un presagio de lo que se vendría en un futuro no muy lejano, Nacho Piatti marcaría el gol de la clasificación. Ese día nos dimos cuenta que nacía un romance, un amor desconocido, pero que seria eterno. Las atajadas sonaron mas fuertes que los goles, se gritaron mas fuerte, nacieron aplausos distintos y El Cóndor se volvió el dueño del arco azulgrana. Lo presta de vez en cuando, pero solo para hacernos saber siempre tiene que volver  a su lugar, bajo los tres palos, con el escudo de CASLA en el pecho y ese saludo humilde para quienes lo ama de por vida.

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