Equipo desequilibrado

San Lorenzo juega 5-4-1 y ni siquiera así parece confiable en defensa. ¿Hacia adelante? Lo que quede o regale el rival.

Hay algo evidente en las cuatro presentaciones de lo mostrado hasta acá por los equipos que para Insúa: ser de los jugadores encargados de atacar es absolutamente ingrato. En la proporción defensa/ataque son muchos menos, tienen tareas que no les son propias y además quedan expuestos a cubrir una porción del campo mucho más extensa que “los de atrás”. Obviamente todo lo dicho se potencia en condición de visitante, pero tampoco cambia drásticamente en el Bidegain. Única excepción, tal vez, el segundo tiempo con los cambios del entretiempo. ¿Pero qué puede hacer Bareiro, amén de sus limitaciones o mala actualidad, siempre solo entre 3 defensores rivales y recibiendo pelotazos imprecisos en el común de los casos..? Lejos de ser una defensa, es simplemente lo que piadosamente se ve en cancha. Para esas corridas que, por caso, Beto Acosta modelo 80 y 90 bancaba como un toro, Bareiro no parece ser el indicado. Tampoco Leguizamón lo es por contextura física, pero por velocidad parece mejor receta.

Retrocedemos en el terreno y nos situamos en la labor de los que defienden. Cuesta entender que siendo tantos, los sorprendan tanto. En el balance de lo visto en Santiago del Estero las mejores situaciones fueron para el local. Con tres centrales definidos y casi siempre un doble cinco, no puede ocurrir que te lleguen por adentro o te agarren mal parado (los dos remates de media distancia y el mano a mano se gestaron por errores propios o en la zona de los volantes internos). La tarea de los laterales, en cambio, se emparenta con la de los atacantes porque también tienen esa doble responsabilidad y un enorme distancia que recorrer. Planteada la postura como en todos los partidos que vimos, será clave su aporte en ataque más que en defensa.

Podrá cambiar el resultado final de los partidos, pero si no se mueven algunas piezas del equipo, difícilmente San Lorenzo pueda escaparle a las condiciones adversas que se autoimpone. A Dios gracias, la postura más agresiva del segundo tiempo y el ingreso de Leguizamón mejoraron al equipo, incluso poniendo a Cerutti del otro lado.

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