Cubrió la cuota

San Lorenzo fue un sinfín de desatinos en 2022 y es bueno dejarlos expuestos antes que llegue el receso largo.

Queda una fecha, pero en realidad no queda nada. Lo quieran ver o no, es un club arrasado. ¿Tiene recursos para rescatarse..? Y sí, porque es muy grande por la gente que lo salva siempre. Y sigue yendo a acompañar, a pesar del bofe que vemos fecha tras fecha, técnico tras técnico, mercado de pases tras mercado de pases.


Me disculpo por la rústica edición pero la idea es hacer el ejercicio de revisar todos los partidos (faltan los últimos más cercanos que todos tenemos en la retina). Y aprovecho a quitarme el sombrero por Promiedos, que es una gran herramienta de datos y archivo para analizar con perspectiva. De esta manera, cada quien podrá recordar sus sentimientos y recuerdos con cada partido allí expuesto. Quién dirigía, qué pasó ese día/noche, buenos rendimientos, etcétera.

Será el año en que Dabove chocó todas las competencias, pero que la dirigencia eligió bancar hasta matarlas todas. A saber: repchaje para Libertadores, la Sudamericana por morir en la anterior, la Copa Argentina y el torneo local que le dieron. Su particular uso de los jugadores paraguayos, un equipo que nunca apareció y la desazón previa a la Copa América (por eso el bache largo sin partidos) y el cierre con interinato de Romagnoli. ¿Fue post parate que se ofendió Beto Acosta por el destrato, no..? Pudo haber tenido algo de razón. Pero poco tiempo después también le hicieron algo parecido a su socio de toda la vida: Pipo.

Ramiro Souto

Eso fue ya cuando Cetto y Pomelo empezaron a gobernar el desgobierno. Porque los “titulares” hicieron la que tantas veces le vimos a hacer a jugadores: fingir lesiones y estar escondidos tomando mate con los kinesiólogos. Licencia acá, ministerio allá; flor de previaje metieron… Y, lógico, el de San Lorenzo fue un viaje a una posada sin desayuno, con muebles viejos que se lesionaron fácil y lo que ya todos vimos.

Después contrataron un “gerente” uruguayo que se cebó mil mates y se cebó tanto que no se quería ir, pese a los récords de derrotas en fila y un equipo que daba lástima en cada presentación. Y le podemos conceder que en el desorden del club se fue Ramírez en un Uber a nada de empezar el torneo y luego los Romero, para reducir el presupuesto y fortalecer el grupo.

Nunca conocimos los objetivos que casi alcanzó Montero porque no hay voces oficiales, porque están en lo suyo. Y en el remolino de caca también se habló de recuperar socios, se sancionó la Ley de Rezonificación y otros eventos que me escapan a mi radar.

Cubrieron la cuota del hincha y siguen sin ofrecer nada superador, ni tampoco un plan claro de gestión. Con toda esta crónica a cuestas, qué duro amanece el 2022.

 

Foto de portada @AgusNordenström

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