Borrón, terapia y cuenta nueva

El 2019 resultó un cachetazo para el hincha de San Lorenzo y la clasificación por Libertadores apenas un respirador artificial.

En este balance de lo jugado y los resultados obtenidos, nos proponemos ilustrar el panorama y contexto de los que se deberá hacer cargo quien asuma como cabeza de grupo del primer equipo. Me parece válido agregar el gran rendimiento de la división Reserva como un sostén de jugadores de entre los que, seguramente, se puede ir a buscar soluciones en épocas de vacas flacas.

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Por el torneo Superliga, Almirón dirigió 11 partidos este año y sólo ganó uno (Central en el último minuto, de visitante: Juan Camilo para Reniero y gol). El saldo: 7 empates y 3 derrotas (Defensa, Argentinos y Boca). En los 11 partidos San Lorenzo hizo sólo 6 goles (2 al Bicho).

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En Libertadores, en tanto, la clasificación se explica con el empate del debut (Melgar en Arequipa 0-0), los 3 partidos ganados de local seguidos y el final con 2 derrotas por la mínima. Acá tampoco sobró nada y se sacó máximo jugo a los escasos 4 goles convertidos. Repasemos: Román Martínez sobre el final ante Junior, el remate de Herrera en la victoria importante a Palmeiras (el mejor partido jugado por copa) y los del partido con Melgar en Bajo Flores (cabezazo de Gonzalo, que ese día no iba a jugar, y el tiro cruzado de Perrito Barrios en el final del partido).

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La Copa Superliga fue otro sinsabor: un par de 0-0 con el Globo, atajada providencial de Monetti, penales simpáticos, derrota en Paternal y otro empate en Bajo Flores, con su consecuente eliminación. En 4 partidos, un solo gol (Herrera pegándole con las dos piernas), que encima fue un aborto.

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Tal como señaló Diego Monarriz tras la eliminación por Copa Argentina: “acá hay algo mental”, refiriéndose a lo que le pasa al equipo que, repasando apellidos, no tiene menos que el resto de los planteles; sacando lógicamente a los Racing, River, Boca y los que sin tanto nombre sí tienen un gran rendimiento. Contrariamente a lo que hacen otros entrenadores, Almirón nunca se apartó de su esquema preferido (4-3-3), o del plan B (5-3-2), y se empeñó en ubicar a los jugadores en tales dibujos. Capricho, convencimiento o lo que prefieran, el resultado fue muy malo.

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San Lorenzo sólo tiene torneo y una llave de Libertadores por encarar. Sin respuestas concretas por la sanción (descuento y mercado de pases) y el tema promedios, las gestiones irán al compás de la improvisación típica de nuestro fútbol. Y a eso agregarle la delicada economía del club. Quizás mañana tengamos una señal para empezar a reconstruir.

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